25.5.11

El control del fertirriego en los cultivos sin suelo

PUBLICACION. Una instalación de fertirrigación
Según el artículo de Pedro Florián Martínez et altres publicado en Abril, 2010 en la revista Horticultura, los motivos que justifican el cambio tecnológico al cultivo sin suelo, se pueden explicar, por un lado, por la necesidad de tener mayores posibilidades de control del sistema de producción a través de un manejo preciso de los sistemas de la alimentación hídrica y mineral. Esto significa tener mayor capacidad para proteger al cultivo de situaciones de déficit hídrico y nutritivo que afectarían negativamente al rendimiento y a la calidad de los productos.
También, por otro lado, por la búsqueda de seguridad ante el riesgo de enfermedades de las plantas. Este es un factor importante ante las limitaciones progresivas al uso de los fumigantes de desinfección del suelo y en general al de muchos otros productos usados contra las plagas y las enfermedades.
En la misma publicación hay un apartado para describir de forma breve los conceptos de una instalación de fertirrigación.
En Azud la base del sistema  autónomo de fertirrigación AZUD QGROW es su inyector, basado en el “efecto venturi”. El bajo coste unitario de estos inyectores, unido a la facilidad para instalarlos en paralelo, determinan el uso de los sistemas multiinyección AZUD Qgrow como la mejor opción para el aporte de los fertilizantes.




La instalación de fertirrigación
La instalación más simple necesita de una bomba de impulsión, un contador de agua, un reductor de presión con un manómetro para regular la presión de entrada de la solución a la red de distribución y un conjunto mínimo de dos depósitos para soluciones madre o soluciones concentradas.
Cada uno de estos depósitos está dotado de un agitador y un inyector (o una bomba dosificadora eléctrica o volumétrica) que inyectará la solución nutritiva concentrada del depósito en la tubería de riego o en un tanque de mezclado.
También necesita un tercer depósito de ácido, con su correspondiente bomba inyectora, para ajustar el pH final de la solución de riego, un filtro, un controlador de pH y de CE dotado de sondas intercaladas en la tubería de salida del riego. Las sondas, están conectadas a relés que actuarán sobre los inyectores de ácido y de soluciones madre. En la instalación más sencilla el riego estaría controlado por un programador que accionaría tantas electroválvulas como sectores de riego se hubieran dispuesto, en función de un tiempo de riego o de un volumen de agua (dosis de riego).
El sistema de distribución de la solución se suele hacer por goteo, mediante goteros intercalados en la línea de plantación, o por microtubos sujetos por piquetas, con un caudal de 2 a 4 litros por hora. Especialmente este segundo tipo se emplea en el caso de contenedores discontinuos. Estas instalaciones simples se pueden modificar en función del grado de automatización deseado y también de si la recirculación es un objetivo.
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