22.11.12

Alambre alto

  • En el concepto “alambre alto” la sostenibilidad se coloca en otro plano. El debate se centra en la mejor de las tecnologías hortícolas posibles
Una imagen de Science Direct
CRONICA
En una charla de la Horti Fair, organizada por Koppert, Nunhems, Grodan y DLV Plant, intervino un profesor de Universidad para decir que Rabobank en algunos de sus informes explica que en la horticultura moderna es más sostenible una tecnología hortícola adaptable a muchos tipos de productores en vez de la alta tecnología aplicable tan solo a una élite de empresario productor  de tomates, pepinos y pimientos.

En la misma charla, otro de los participantes informa que en Australia los bancos dan créditos para inversiones hortícolas solamente en dónde los suelos de cultivo contienen suficiente “materia orgánica”. Vamos algo así como que en Almería o México solo te concedieran créditos "condicionados a su sostenibilidad" en función de tu “plan de plantaciones”, el calendario de las plantaciones y/o que tu equipamiento tecnológico estuviera adaptado a un plan de negocio en el que tus gastos e ingresos fueran sostenibles.

Algo así como, si para el caso Almería, quieres plantar para producir pimientos, tomates o pepinos, en pleno invierno, con temperaturas muy bajas, entre 3 y 10 grados C, por ejemplo. Esto, significará que el equipamiento tecnológico de tu invernadero, requerirá cerramientos adecuados, sistemas de ahorro energético con pantallas térmicas y la posibilidad de utilizar algún sistema de calefacción de suelo o ambiente o de ambos. Si tienes un invernadero frío con un equipo tecnológico de cubiertas simples y cerramientos poco practicables, lo adecuado serán plantaciones de verano y/o de invierno para cosechas de otoño y primavera.

El alambre alto
El alambre alto es otro concepto. Era lo que se debatía en la feria HortiFair en Amsterdam en una charla patrocinada por Koppert, Nunhems, DLV y Grodan

En el concepto “alambre alto” la sostenibilidad se coloca en otro plano. El debate se centra en la mejor de las tecnologías hortícolas posibles. Ahorro de agua y fertilizantes, manejo del clima en el invernadero y lo mejor de lo posible en la genética varietal en cualquiera de las especies que se quieran producir, y hay que asegurar “los conocimientos” del productor/es.

Para los holandeses, en la tecnología hortícola, aplicada a invernaderos, “sustentabilidad” es una palabra parecida o casi igual a “rentable” económicamente. En una de las diapositivas de esta charla, mostrada en esta información, se destaca que este tipo de proyectos se instalan solo dónde se dan las condiciones de alta demanda de una hortaliza local, local. En este caso el pepino. En Rusia “con la tecnología hortícola adecuada” y calefacción mediante co-generación la rentabilidad comienza con 150 kilos de pepinos por metro cuadrado y año.

Este tipo de plantaciones en cultivo sin suelo y lana de roca consiguen una altísima eficiencia de riego; el desafío actual es lograr cuanta más producción mejor con la menor demanda de energía posible. Otro desafío, para 2027, que se plantea este consorcio es desarrollar la tecnología hortícola a límites de excelencia científica y lograr todo ésto con “cero emisiones de gases”.

Para el desarrollo de este tipo de cultivos altamente tecnificados, según explicaron los ponentes en la sesión informativa del consorcio promotor del concepto “alambre alto”, el diseño de los sustratos es clave y también, lo es, el conocimiento para afrontar el crecimiento de las plagas y enfermedades.. En este sentido, Koppert, en la citada reunión, explica que ahora estudian nuevos compuestos que producen microorganismos para enfrentarse a las enfermedades de las plantas. A esta línea de su negocio la llaman NatuGro.

En Holanda hay 90 ha de “alambre alto”, en el Reino Unido, 6; Estados Unidos tiene 30 y Canadá 13 hectáreas, con este tipo de tecnología. La idea es coger 230 unidades de pepino en cada metro de invernadero de buena calidad y uniformidad. Parece ser que quitar las flores (los pétalos adheridos a los frutos) evita la Micosphaerella.

La teoría, igual para pepino, como tomate, pimiento y otros, es que con muchos kilos por metro bajan los costes por unidad de fruto. Hoy por hoy, los supermercados no pagan un extra por la calidad excepcional, sino que la exigen en todos los casos, cuentan los promotores de este tipo de cultivos, mientras explican que uno de los problemas principales es la mano de obra, encontrar variedades con menos hojas y de poco crecimiento lateral






























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