18.12.12

Siempre precios bajos es la ruina para los productores de frutas y hortalizas

  • En diciembre el precio en origen del calabacín sube y con ello una cadena de supermercados castiga a sus clientes y los quita de sus lineales. Así de fácil.
OPINION
A mí me puede gustar que los precios de las frutas y hortalizas sean “caros” mientras a la vez estén asequibles” para los clientes. Por mi profesión conozco muy bien cuanto cuesta producirlos y distribuirlos. Me gusta que frutas y hortalizas tengan precios asequibles para que puedan competir con el resto de alimentos. Sin embargo, parece que a otros, solo les gustan con los “precios siempre bajos”, es decir, ruina para los productores.

Recorte de F & H de Almería
Si hacemos una mirada sin apasionarnos, en la plasticultura, en los cultivos tempranos, en la horticultura moderna de frutales y hortalizas, todos hemos conocido informaciones que se repiten año tras año. A veces, me pregunto si aprendemos algo de la experiencia.

La noticia de estos días, a pocas fechas de la Navidad, en Almería y recogida por la prensa local  es que el “calabacín dispara su precio en origen por encima de 1,75 €”. La noticia siguiente, en el mismo medio, es que una cadena de supermercados “retira la referencia calabacín en sus fruterías”; si tiene un precio caro, aquí no lo vendemos, deben decir.  Casi es lo mismo que afirmar, los calabacines tienen la obligación de venderse baratos. ¿Porqué las frutas y hortalizas en fresco tenemos esta imagen?

A veces es por caros, en otras, por baratos
En la llamada horticultura extra temprana, con invernaderos fríos siempre ocurre lo mismo, si hace buen tiempo las plantas bajo los plásticos producen mucho y de excelente calidad; si hace frío, que en los inviernos de climas cálidos es lo natural, las plantas producen menos y la calidad también disminuye. En un caso los precios en origen bajan y en el otro, suben. Nada nuevo bajo el sol. Esto ocurre año tras año. Todos lo saben, en Almería, Granada, Sicilia, Sinaloa,  … y también pudieran haberlo aprendido en los supermercados alemanes o de Chicago.

Calabacín en Almería, finca de investigación de Semillas Fitó
Los productores se han acostumbrado a una horticultura especulativa con el clima, especialmente cultivando con invernaderos de plásticos. Un año va bien y en otro no tanto. Se puede cambiar y se sabe hacer. Se trata tan sólo de adecuar el equipamiento tecnológico de los invernaderos de producción. Sin embargo, ¿con los precios siempre bajos que quieren algunos distribuidores, puede hacerse? La tecnología vale dinero.

Hay otras situaciones que se repiten también año tras año. Cuando sobran 4 tomates en los mercados norteuropeos, parece que es igual en los norteamericanos, la culpa es de los marroquíes o mexicanos que como tienen costes laborales más bajos que en Almería o California hunden los precios para estos productores. No hace tantos años eran los españoles que inundaban los mercados europeos con “bajos precios”, decían entonces los productores de “primeurs” franceses; aún lo hacen con melocotones y otras frutas.

Mercado mayorista en origen. Tipo de comercio: subasta
Productores y distribuidores
Si en frutas y hortalizas aceptamos un comercio con pocas referencias y sin competencia entre los estándares de calidad, lo que queda por tratar tan solo son los precios de las tiendas y los costes del horticultor. Es el caso del calabacín de Almería de este diciembre y la situación de su precio que probablemente tenga en en mayo. En todos los casos, será cierto que en los precios bajos, unos ganan siempre y los otros, pierden.

En las frutas y hortalizas, antes ocurrió con las flores y las plantas en macetas, la gama debe crecer. Si Lidl, por ejemplo, quiere tener solo tomates baratos que se los busque, pero los productores deben ser capaces de ofrecer doce o quince tipos de categorías en tomates, casi otras tantas en pimiento, más de 6 en calabacines y 3 o 4 en berenjena, y étc. Que sean entonces los supermercados y los fruteros que elijan una oferta en "su tienda", cómo quieren que sea su surtido, que definan las tiendas el “estilo de su enseña”.  Basta ya de que todos las frutas y verduras son iguales. Si cada tienda elige sus surtidos, entonces los consumidores, sí que podrán elegir también dónde prefieren ir a comprar sus frutas y hortalizas en fresco.

Elegir modelos de comercio de “precios siempre bajos” significa obligar a los productores a altas producciones, frutos estandard, y bajos costes de producción. Vamos como si lo que hubiera que ofertar fueran, yogures, todos blancos; leche de una sola categoría aunque fuera aguada; el agua toda de la fuente y servida a granel en el super; el pan redondo y de kilo; el aceite sin determinar ni calidad ni origen, el vino en la bota y las galletas todas Maria’s, ... Ciertos alimentos vendidos "en graneles" tienen poco futuro para mostrar calidades.

Creo que con noticias como las del ejemplo del precio del calabacín,  los productores hortícolas más capaces deben pensar como le harán frente a esta horticultura con un estilo de comercio basado en los bajos precios. El futuro de la horticultura moderna creo que será mejor buscarlo en otras opciones para despertar necesidades y aspiraciones de los clientes en las tiendas y ver cómo “producirles deseos”. No creo que sean los “distribuidores” de las frutas y hortalizas (cadenas de supermercados y mayoristas) que les digan a los productores cómo será la demanda futura de estos alimentos. Los productores hortícolas, los viveros, casas de semillas, científicos, gastrónomos y cocineros, tienen que adivinarlo. En mi opinión, la horticultura moderna tiene que imaginar lo que va venir.





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