17.1.13

En casa tiramos 76 kilos de alimentos por persona y año. Más de la tercera parte son frutas y verduras

  • Según un trabajo de investigación basado en encuestas propias publicado en la revista Consumer de Eroski, sobre esta bola de basura alimenticia los consumidores españoles creen desperdiciar menos de lo que en realidad tiran a la basura
DOCUMENTO
Igual en Europa como en Estados Unidos las frutas y verduras están entre los principales alimentos que los consumidores desperdician y tiran a la basura en un alto porcentaje. Los españoles en nuestras casas tiramos 76 kilos de alimentos a la basura cada año. Junto con los productos de panadería (pan, bollería y pasteles), las frutas y verduras son el segundo mayor volumen de desperdicio en los hogares

¿Qué alimentos tiramos?
Según un trabajo de investigación basado en encuestas propias cada hogar publicado en la revista Consumer de Eroski, esta bola de basura alimenticia que tiramos a la basura en casa, se compone de pan, cereales y otros alimentos de pastelería en un 19%; de frutas y verduras en un 17%; y de leche y derivados, así como pasta, arroces y legumbres en un 13% respectivamente. El tercio restante son carnes y comidas preparadas o precocinadas (un 6%, respectivamente), embutidos (5%), snacks (4%),  alimentos en conserva (otro 4%), pescados y mariscos (3%), huevos (también un 3%) y bebidas (7%).

Imagen 24 horas de Chile
¿Pensamos en los alimentos que tiramos?
En cifras, más de la mitad de los encuestados reconoce tirar frutas y verduras, pero solo uno de cada tres admite deshacerse de cereales, productos de panadería y pastelería; y apenas uno de cada cinco dice hacer lo propio con embutidos, comidas precocinadas y con la pasta, el arroz y las legumbres. Para todos los demás grupos de alimentos, el porcentaje de quienes admiten tirar algo es inferior al 15%. Los consumidores sólo admiten desperdiciar, las frutas y verduras, ¿por qué?


¿Por qué hay tantos desperdicio de alimentos en casa y en la hostelería?
El principal motivo aducido por los responsables de su gestión en cada hogar es que se trata de alimentos sobrantes de las comidas: más de ocho de cada diez, de los encuestados por Consumer, lo han mencionado en alguna ocasión. Sin embargo, esta decisión también se toma en función del tipo de alimento. Así, entre quienes tiran frutas y verduras, un 73% lo hace por haberse deteriorado  debido a su mala conservación o almacenamiento o al exceso de tiempo transcurrido desde su adquisición.

En líneas generales, se comprobó que los consumidores creen desperdiciar menos alimentos de los que en realidad tiran a la basura, dicen los autores de la encuesta española. Sin embargo, los datos hablan por sí solos. Cada hogar analizado en el estudio es responsable de un total de 76 kilos de alimentos desechados al año, aunque curiosamente solo un 9% de los encuestados reconoce que suele tirarlos a la basura.

Los datos lo confirman: en los países desarrollados, tiramos cada año 200 millones de toneladas de alimentos; y lo que resulta más dramático, la comida que se desaprovecha en EE.UU. y la Unión Europea podría alimentar a los 1.000 millones de personas que pasan hambre en el mundo.

Imagen gráfica de lainformación.com
Casi la mitad de los alimentos que se tiran lo hacemos en casa
Producción, almacenamiento, transformación, distribución… los alimentos se desperdician  por toda la cadena: en Europa, se tira a la basura entre el 20% y el 40% de las frutas y verduras que se producen antes de llegar a las tiendas y cada ciudadano se deshace al año de entre 95 y 110 kilos de comida apta para su consumo. De hecho, según un estudio de la UE el 45% del despilfarro de comida proviene de los hogares

A este respecto y con el fin de determinar el nivel de desperdicio de alimentos en el ámbito doméstico, Hispacoop, la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios, de la que Eroski forma parte, controló durante el mes de noviembre, 2012, los alimentos que desechaban en cada comida o a lo largo del día en 413 hogares escogidos de forma aleatoria, además de preguntarles por los motivos por los que habitualmente los rechazaban. Del informe de esta encuesta proviene esta información que recoge de nuevo HorticulturaBlog sobre este tema.

¿Dónde se pierden las mayores cantidades de frutas y hortalizas? En la distribución, en el recorrido desde el almacén de los productores y la nevera del consumidor. En Estados Unidos las ⅔ partes de las pérdidas están en el canal de la hostelería, las cadenas de foodservice y en la nevera doméstica. En los países en vías de desarrollo la comida se tira en la distribución hacia el mercado y en la venta minorista y en los países más desarrollados la tiran del mercado hacia el consumidor.

Para comparar y para preparar los alimentos en casa, para cocinar, los nuevos consumidores dicen “no tener tiempo”. La gente en las encuestas dice no tener tiempo para la cocina. En muchos casos, los consumidores que se dicen más modernos lo de preparar los alimentos no saben ni cómo hacerlo. Hacen preparaciones de comidas “de composición”. Mezclamos los diferentes envases de las unidades de compra del alimento/s y todos somos unos chef y "componemos" un plato. Los modernos consumidores cuando están en la cocina hacen un menú excelente, “como para mí”. En la carne, el pescado, incluso la pasta, los vendedores en las tiendas de éxito ofrecen los alimentos “porcionados”

Ante estas costumbres en el consumo de alimentos los productores y envasadores de frutas y verduras podrán preguntarse si ¿acaso los consumidores actuales saben adivinar sus necesidades de cantidades de alcachofas, puerros, fresas, berenjenas, o de nísperos… cuando las compran a graneles?, es conveniente o no esta imagen del comercio de fruta y hortalizas con ofertas a montones y de “siempre a precios bajos”. ¿Para qué sirven los esfuerzos en “buenas prácticas entre los productores, la trazabilidad para asegurar la seguridad alimentaria, los costes de logística modernos y la frigoconservación? si después en el comercio minorista se siguen promoviendo los graneles en las tiendas.

Hay cadenas de tiendas de alimentación que, mediante imágenes de frutas y hortalizas, hacen creer a los consumidores que sus enseñas son un paraíso de precios bajos. La gente cree que estos alimentos tienen poco valor. Claro, después los compran si medir bien sus necesidades y en la hostelería y en sus casas, los tiran a la basura en porcentajes muy elevados.

De CaribeNoticias.com
El desperdicio de alimentos está en todo el mundo
Los países en vía de desarrollo, según una información publicada en HorticulturaBlog hace dos años, afirmaba que mejorar la calidad en el comercio minorista de frutas y verduras no es una opción sino una obligación.  Estos países son los que más comida desechan, al ser economías que regulan poco a su comercio para que se desarrolle de forma segura y con una distribución certificada en cuanto a higiene y HACCP. Por ello, en sus mercados tienen problemas en el empaque, con la reutilización de envases, la frigoconservación, transporte y almacenamiento de los alimentos naturales, de las frutas, hortalizas y flores.

En una encuesta, del año 2011, el 85% de los españoles declararon estar comprometidos con acciones medioambientales. Incluso los que se declaran ecoapáticos creen que tendrán que cambiar sus modos de vida y de consumo. En mi opinión, los productores hortícolas deberán continuar esforzándose en un comercio que gane en eficacia, rechazar la distribución a base de graneles  y premiar a los consumidores por su esfuerzo en pagar algo más para que las frutas y hortalizas sean de más calidad en todas partes.

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