8.5.13

La mosca mediterránea de la fruta y su control ( II )

DOCUMENTO
En el  trabajo “ Control de la mosca mediterránea de la fruta (Ceratitis capitata Wiedeman) en ciruelo ecológico mediante trampeo masivo “ cuyo documento está disponible a la demanda en la sección de publicaciones del Grupo THM y del portal de poscosecha.com se describe a la mosca mediterránea de la fruta y la tendencia actual a combinar diferentes métodos de lucha

La mosca mediterránea de la fruta, Ceratitis capitata, constituye una plaga que provoca grandes pérdidas de rendimiento y calidad en numerosos frutales (Rodríguez y Perera, 2008). Originaria de la costa occidental de África se ha extendido a prácticamente todas las zonas templadas, subtropicales y tropicales de los dos hemisferios gracias a su capacidad de dispersión y adaptación. En España, especialmente en la zona sur y el levante, su incidencia es muy elevada afectando a numerosos cultivos, como cítricos, frutales de hueso y de pepita, higueras y caquis (Aluja, 1993). Los adultos son vivamente coloreados, amarillo, blanco y negro, y con un tamaño de 4-5 mm, son algo más pequeños que la mosca doméstica.

Scott Bauer, USDA
 Agricultural Research Service, Bugwood.org
Los machos de la mosca mediterránea de la fruta, se distinguen fácilmente de las hembras por presentar dos largas setas en la cabeza que terminan en una paleta romboide de color negro. Asimismo, la hembra posee un abdomen de forma cónica terminado en un desarrollado oviscapto por el que realizan las puestas. Cada hembra es capaz de poner 22 huevos por día y de 300 a 800 huevos en todo el periodo reproductivo (Weems, 1981; McDonald y McInnes, 1985). Si las temperaturas son favorables los huevos eclosionan en unos 2 días. Las larvas se alimentan de la pulpa del fruto donde producen galerías y una vez que salen del fruto viven en el suelo, donde realizan su fase de pupa bajo las hojas secas. Según Gómez Clemente y Planes (1952), en la zona del Levante español, C. capitata puede desarrollar hasta siete generaciones pasando de unos frutales a otros y desde variedades tempranas a medias y tardías.

Los daños causados por C. capitata pueden ser tanto directos como indirectos. El daño directo se produce por la picadura de la hembra mediante el oviscapto originando un pequeño orificio en la superficie del fruto que forma a su alrededor una mancha amarilla si es sobre naranjas y mandarinas, y de color castaño si se trata de melocotones. El desarrollo larvario en el interior del fruto provoca en ocasiones su caída. Por otro lado, la presencia de larvas en la pulpa de la fruta favorece procesos de oxidación, provocando su pudrición por agentes patógenos, principalmente bacterias y hongos (Figura 1).

Peggy Greb, USDA
 Agricultural Research Service, Bugwood.org
Control de la mosca mediterránea de la fruta
La tendencia actual para el control de la mosca mediterránea de la fruta se dirige a combinar diferentes métodos de lucha. Tanto en manejo ecológico como convencional es importante la detección temprana de la plaga. Para el monitoreo y control de la plaga se han desarrollado trampas y atrayentes que permiten determinar la dinámica poblacional y distribución geográfica, el grado de infestación de un área determinada y la evaluación de la eficacia de los controles químicos y/o mecánicos (Miranda et al., 2001) (Figura 2).

Existen distintos tipos de trampas; así, según la forma de captura se pueden agrupar en: pegajosas y no pegajosas o mosqueros, y según el tipo de atrayente: sexual, alimenticio y cromático. Como atrayentes se usan numerosos productos como la cerveza, el vinagre, fosfato diamónico, proteínas hidrolizadas y Trimedlure, un atrayente sexual para machos. Las proteínas hidrolizadas son extractos de diferentes productos, básicamente vegetales, como maíz y caña de azúcar. Al descomponerse desprenden amonio como componente volátil más importante. El Trimedlure posee un elevado poder de atracción, un radio de acción corto y una persistencia moderada, dependiendo del sistema de difusión. Al ser muy específico para la atracción de los machos, su uso debe complementarse con un sistema de captura de hembras. Actualmente también se está usando la combinación de tres componentes para la atracción de las hembras: putrescina (1-4 diaminobutano), acetato amónico y trimetilamina. Estas sustancias son impregnadas en membranas de liberación lenta colocadas en el interior de los mosqueros, permaneciendo activas durante unos cuatro meses.

En cuanto a los atrayentes cromáticos, el color blanco y el amarillo son los más efectivos, sobre todo en el caso de machos y, por tanto,  muchas trampas son diseñadas con estos colores. Además del color, las formas redondeadas y globosas ejercen un cierto poder de atracción sobre los adultos de C. capitata. Además de los cebos atrayentes, las trampas suelen llevar incorporado un plaguicida para acelerar la destrucción de las moscas capturadas. Algunos de los productos permitidos en agricultura convencional son lufenuron, metil-clorpirifos, fosmet, lambda-cihalotrin y spinosad, pudiéndose utilizar los dos últimos en los mosqueros de las parcelas en manejo ecológico.

Otra estrategia de control es la lucha biológica, usando parasitoides de la mosca de la fruta, como los bracónidos Opius fullawayi, O. humilis, O. incisi y O. krausi (Falcó et al., 2003). La escasa eficacia y las dificultades de la cría artificial de estos organismos reducen considerablemente las posibilidades de éxito de este método.

Otro de los enemigos naturales de esta plaga y cuyo uso se está estudiando es Diachasmimorpha tryoni, avispilla cuyas larvas parasitan las larvas de C. capitata, su principal hospedador, pero estos estudios se encuentran aún en sus primeras fases. Por último, cabe citar la lucha autocida, que consiste en la liberación masiva de machos estériles obtenidos en laboratorio, de forma que estos individuos compiten con los machos silvestres por las hembras, de tal manera que su presencia contribuye a disminuir la población de moscas de la fruta. Se trata de un método de gran eficacia cuando las poblaciones de la plaga están bien localizadas y presentan una densidad baja resultando además muy específico, ya que sus efectos se centran únicamente en la especie dañina y no afectan al equilibrio ecológico. Hay que tener en cuenta que si se emplea esta técnica de suelta masiva de machos estériles, los mosqueros o trampas deben colocarse sólo para monitoreo.

Informaciones relacionadas

Control de la mosca mediterránea de la fruta (Ceratitis capitata Wiedeman) en ciruelo ecológico mediante trampeo masivo ( I ) . Información en HorticulturaBlog

Control de la mosca mediterránea de la fruta (Ceratitis capitata Wiedeman) en ciruelo ecológico mediante trampeo masivo. Documento dispoinible en "publicaciones".


(*) Autores
Francisco T. Arroyo Cordero
Salvador Fairfield Cardoso da Silva
Pedro A. García Galavís
Carmen Santamaría Linaza
Luis F. Pérez Romero
Antonio Daza

IFAPA Centro “Las Torres-Tomejil”; 41200-Alcalá del Río, Sevilla, España
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