29.9.14

Control biológico en invernadero. Perspectivas

  • ¿Qué se puede hacer para devolver la confianza del agricultor en el control biológico?
Pimiento en cultivo sin suelo y control biológico de plagas
INFORMACION
Unas 26.600 hectáreas de plantaciones de frutas y hortalizas de invernadero de la provincia de Almería se cultivarán en la campaña 2004-2015 con métodos de control biológico., Si finalmente se confirman dichas previsiones de las administraciones públicas de Andalucía, supondrá que sigue el incremento en los métodos de control biológico en la horticultura intensiva de la principal región hortícola española.

 La mayor superficie con control biológico es el tomate con 9.160 hectáreas, "más del 82 por ciento de las plantaciones de tomate se cultivarán con control biológico de plagas", cuentan los técnicos de la región almeriense, al periódico la Voz de Almería.

En la ficha de transferencia de conocimientos de la Fundación Cajamar sobre "nuevas perspectivas del control biológico en invernadero” se informa de los nuevos retos del control biológico, porque la realidad es que el problema de las plagas en la agricultura está lejos de estar resuelto, explica Mónica Gonzalez Fernández, del servicio agroalimentario de Cajamar Caja Rural. Es cierto que durante estos últimos siete años el agricultor almeriense se ha familiarizado con la fauna auxiliar, y ha aprendido a considerar su cultivo como un agroecosistema en el que no solo tiene que cuidar de sus plantas, sino también de todos los organismos que le ayudan a conseguir sus producciones, ya sean polinizadores o artrópodos que actúan como enemigos naturales de las plagas. Sin embargo, cuenta M. Gónzalez en la ficha de transferencia”  la aparición en escena de plagas secundarias, antes apenas presentes, y para las que actualmente no tenemos una solución biológica, está haciendo tambalearse la confianza del agricultor en la estrategia de la lucha biológica contra plagas.

La realidad es que el agricultor se ha habituado a emplear tan solo unas pocas especies de insectos auxiliares, sobre todo dirigidas a las principales especies plaga, por lo que el valor de la comercialización de enemigos naturales se ha reducido un tercio con respecto a lo comercializado en 2007, lo que ha motivado que se reduzcan significativamente los recursos económicos dedicados a investigar para desarrollar nuevos organismos de control biológico. Parece que después del swirskii, del orius y del nesi, ya no hay nada más que hacer, dicen los técnicos de Cajamar Caja Rural..

¿Qué se puede hacer para devolver la confianza del agricultor en el control biológico?
En cuanto al control de las plagas secundarias en invernaderos, queda mucho por hacer. La investigación en la búsqueda de enemigos naturales útiles contra estas plagas secundarias y las que puedan ir apareciendo, así como el desarrollo de estrategias de manejo, siempre será necesario. Sin embargo, no debemos menospreciar otras estrategias en el control de la aparición de plagas secundarias, en el que la prevención sería la primera herramienta.

La conclusión es que no se puede bajar la guardia, y aunque el empleo de enemigos naturales se pueda complementar con el uso de alguna materia activa, ya que para eso se trata de una “gestión integrada de plagas”, no cabe duda de que el control biológico ha de ser la principal estrategia de control de plagas si queremos seguir siendo competitivos en los mercados.

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